Santa María de Quilá
Las imágenes de vírgenes pequeñas que se hicieron en el siglo XVI que se encuentran en lo que anteriormente fue el territorio de la Nueva Galicia, no tienen la técnica del ropaje de la misma materia, ni son esculpidas en una sola presentación; sino que se hicieron en partes para ser vestidas. No representaban ningún culto a la Virgen en cualquiera de sus múltiples advocaciones hasta que se situaban en el lugar. Lo común es que sus manos estén en actitud orante, juntas a la altura del pecho, significando solo su intención ante su hijo; el color de su rostro casi nunca es moreno, sino blanco con las mejillas sonrosadas, sus labios son delgados pintados de rojo, los ojos brillantes almendrados de colores claros casi siempre grandes y rasgados, las orejas arqueadas y pestañas grandes, todo esto enmarcado en un rostro ovalado y perfecto de gran belleza.
Sobre el remoto origen de la imagen de Quilá, como las de Jalisco y Nayarit tiene la cabeza y las manos hechas de una materia blanda, las cuales se pueden separar del cuerpo. A igual que la imagen de San Juan de los Lagos, también tiene cabellera sobrepuesta; la cabeza está ligeramente inclinada hacia adelante en actitud de oración; las manos unidas frente al pecho y levantadas hacia arriba confirmando la postura de plegaria que nos hace pensar en los grandes milagros que se han obtenido del Altísimo por la intercesión de su Santa Madre con Advocación de Santa María de Quilá.
Todas las vírgenes chicas del siglo XVI, llamadas las evangelizadoras de México, caso específico las del Obispado de Guadalajara, su Advocación fue de la Limpia Concepción, entre ellas la milagrosa imagen de Santa María de Quilá.









